Los Vegasexuales no eligen compañeros sexuales carnívoros.


Hace unos días leí la noticia publicada en el diario El País, de España, que difundía las conclusiones de un estudio Neozelandés elaborado por la Universidad de Canterbury, en el país oceánico. Su coordinadora, Annie Potts, quién acuño el término “Vegasexuales” para referirse a aquellas personas veganas que aseguraron no mantener relaciones íntimas con carnívoros por miedo a contaminarse con sus fluidos, en los que según afirmaban, están presentes partículas y proteínas de origen animal.


Más que un modelo de alimentación, el veganismo es una filosofía de vida. Porque no se trata únicamente de eliminar de la dieta cualquier producto de origen animal, sino que sus adeptos se ocupan de que nada de lo que consumen tenga que ver con los animales, desde la ropa hasta los cosméticos. Entonces, ¿resultaría descabellado asumir determinadas restricciones, incluso en el plano sexual?El estudio llamo mi atención, pues yo y mi familia hace ya 20 años somos vegetarianos o más bien pecetarianos, pues si consumimos pescados y mariscos. Y así como lo afirma el estudio, aquellos que no comemos carne, percibimos un olor distinto en los cuerpos de personas carnívoras. De ahí que puedo entender que parte de los sujetos del estudio subrayaran su rechazo a besar o intercambiar fluidos con personas que se alimentan de carne.


¿Exagerado? Aída Gascón, directora en España de la asociación por los derechos de los animales AnimaNaturalis, tiene un dato anexo que parece darle sentido también a esta elección. Aunque ella no es defensora de un postulado tan radical: “Normalmente, los veganos somos activistas, participamos en manifestaciones y somos muy inquietos, por lo que no es nada extraño que terminemos encontrando a nuestra pareja en este círculo”. Es, dice, una cuestión práctica, similar a las “endogamias" que se dan en otras profesiones: “¿No es habitual encontrar parejas de periodistas que se han conocido trabajando en un medio de comunicación? Pues esto es algo similar”.

Independiente de que exista validez científica para estas aprehensiones o solo se trate de una cuestión de afinidades, lo cierto es que todas las personas tenemos el derecho de decidir con quién queremos intimar. Y eso es lo que rescato de esta noticia, el derecho sexual de elegir a tu objeto de deseo, lo cual es una decisión única y que no amerita discusión (*).

*Revisar la carta de derechos sexuales, artículo 5.

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