Qué aprender de Oriente respecto del sexo


Históricamente Oriente y Occidente han diferido de forma radical respecto de sus concepciones y valoración del sexo. Así como Occidente ha sobrevalorado el funcionamiento sexual, fijando normas, estándares de desempeño y criterios de normalidad/anormalidad, en Oriente el sexo y el acercamiento sexual han sido, desde épocas milnarias, aportes escenciales para el espíritu, el crecimiento y la vida buena.

La palabra sexo en chino es una combinación de la palabras corazón, pensamiento, crecimiento y vida. Desde aquí es posible ya notar la diferencia. La actividad sexual en épocas milenarias era considerada parte fundamental del desarrollo integral del ser humano, siendo un factor importantísimo para mejorar y regular tanto la salud corporal como mental.

La riqueza en el uso de los términos asociados al encuentro sexual y la belleza con la cual la sexualidad es expuesta en la literatura china, no puede más que generar admiración y respeto hacia una cultura que gracias al significado entregado a la sexualidad, desarrolló ésta con gran creatividad y sabiduría.

Aquellos que sólo asocian Oriente a manuales como el Kamasutra, han desperfilado el verdadero legado que nos entregan las culturas milenarias respecto del sexo. La herencia más importante tiene que ver con la importancia del vínculo (corporal, espiritual y afectivo) como punto de partida para la intimidad sexual y la entrega, como vehículo básico, para el logro del placer corporal. Y en este punto subrayo… ¡cuánto nos cuesta entregar en Occidente!.

Desde la primera dinastía Han (221 a.C.- 24 D.C.) encontramos meticulosos tratados en los que se detalla la buena práctica sexual. Para esta cultura era necesario educar y aprender sobre práctica amatoria. De ahí la existencia de estos manuales. Pero el fin del aprendizaje no era conseguir una potente erección o un orgasmo, sino alcanzar el máximo placer posible derivado de la interacción corporal y espiritual. ¿Bonito no?

Los antiguos tratados ofrecen una alternativa para desarrollar la grandeza de la relación sexual como exaltación de la relación amorosa. Y aquí está el secreto: en las culturales orientales lo importante era la relación y la entrega, pero también la buena caricia, el ritmo, la exacerbación de los sentidos.

Para terminar algunas palabras rescatadas del gran texto del Emperador Amarillo: "De todas las diez mil cosas creadas por el cielo, el hombre es la más preciosa. De todas las cosas que hacen al hombre próspero, ninguna puede compararse con el acto sexual. Este se modela a semejanza del cielo y toma como ejemplo la tierra, regula el Yin y gobierna el Yang. Aquellos que comprenden su importancia podrán nutrir su naturaleza y prolongar sus años de vida; aquellos que no entiendan el verdadero significado se dañarán a sí mismos y morirán prematuramente.”

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