Con permiso para el autoerotismo.

27/09/2012

Si hay un tema del cuál cada vez escucho más conversaciones es respecto de la masturbación.  Entre padres, los discursos apuntan a dirimir cuál es la conducta más apropiada para enfrentar este tema con los hijos; entre mujeres, los diálogos giran en torno a constatar que aquello que se creía era conducta de unas pocas es en realidad placer de muchas;  por último, desde el género masculino, cada vez más escucho interrogantes respecto de si la práctica ayuda o más bien desmejora el rendimiento sexual. Con todo, parece quedar de manifiesto que la masturbación dejó hace mucho de ser un tabú.

Hoy es posible afirmar que la práctica masturbatoria ha dejado de ser sancionada y por lo mismo ha comenzado a ser visibilizada como una práctica sexual más, para hombres y mujeres de distintas edades, y que puede ser utilizada independiente de la existencia o ausencia de pareja.

Sin embargo, el que hoy se le reconozca no implica que sea del gusto de todos y todas o que deba ser necesariamente practicada. El autoerotismo o espacio de satisfacción sexual con uno mismo, no es un deber, más bien es un derecho, un derecho sexual de las personas a espacios de intimidad y goce a solas y en privado, que resulten agradables así como disfrutables para quién la ejecuta.

Quizás el tema resulte un espacio conocido para los hombres, una cotidianeidad que nunca siquiera les ha presentado dudas, temores o amenazas. Para muchas mujeres, sin embargo, el gozar a solas, con uno misma, a través de uno misma, ha sido todo un descubrimiento, y todavía para muchas otras, un espacio peligroso.

Siempre me preguntan en la consulta, que efectos reales tiene el autoerotismo. Ya muchos sabrán que “no les saldrán pelos en las manos” y que nadie podrá “darse cuenta si la practican con sólo tocarlas”. Puedo decir que el primer efecto, si se realiza sin culpa, es “aprender a gozar”, en el amplio sentido de la palabra: gozar con tiempo, según el propio gusto, sin tener que negociar con nadie, al ritmo que cada uno desee…¡fantástico!. Desde ese punto de vista, el autoerotismo es una excelente forma de re-conocerse como un sujeto sexuado.

 

Así, la masturbación será beneficiosa para nuestro desarrollo en el plano erótico, si nos ayuda a aprender de nosotros mismos. Será un obstáculo a nuestra salud sexual, cuando la utilicemos de escape para la ansiedad, cuando estemos centrados en el producto (lograr) más que en el proceso (disfrutar) y sobre todo cuando, sin gustar de ella,  nos obliguemos a utilizarla.

 

  • Para terminar y como una forma de reivindicar el autoerotismo, los invito a examinar  algunos de los aspectos positivos, que se han descrito, respecto de esta práctica sexual:

    • Es un acto de redescubrimiento

    • Nos permite aprender acerca del propio erotismo: qué nos agrada y qué necesitamos como individuos; somos únicos y podemos ser expertos en lo que respecta a nosotros mismos. 

    • Aprendemos a valorar nuestros genitales y a disfrutar de nuestra propia excitación u orgasmos como algo que nos pertenece y que no depende de otros/as. 

    • Es un valioso medio para sentirse sexualmente independiente, y una excelente preparación para posteriores relaciones sexuales.

    • Si uno sabe lo que le gusta puede enseñárselo al compañero, lo cual evita muchas adivinanzas, frustración e incomodidad. 

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